martes, 24 de abril de 2007

DAÑO PSÍQUICO POR TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

*Lic. Patricia Martínez Llenas


INFORME PSICODIAGNÓSTICO CON ORIENTACIÓN FORENSE

Manuel Nahuel B*****, entrevistado los días 09 y 18/11/06
DNI: **.***.487

i) Datos personales:
El entrevistado tiene 30 años, nacido en San Nicolás provincia de Buenos Aires, durante su adolescencia vivió en Carmen de Areco, y actualmente vive en pareja con N P de 27 años, licenciada en Ciencias de la Comunicación, con quién tiene una hija de 9 meses y medio.
Tiene estudios primarios y secundarios, y es egresado de la Escuela de Policía “Juan Bucetich”, habiendo ingresado a los 19 años, estudiando durante 2 años y egresando como Oficial Ayudante.
Es hijo de Mariano C B, vive, de 73 años, jubilado como comerciante, y de J M E, vive, de 70 años, jubilada de la docencia.
Tiene una hermana, M, de 40 años, casada con dos hijos, de profesión docente.



ii) la entrevista:
Empieza relatando sus comienzos como policía, refiriendo que los primeros tres meses se desempeñó en el “Operativo Sol” en Villa Gesell como custodia en las playas (verano 1998).
Su primer destino, en marzo 1998, fue como oficial en la comisaría 3º de San Isidro (Boulogne) hasta fines 1999. Luego en el 2000, se desempeñó cinco meses como ayudante de guardia ocupándose del registro de las novedades de la comisaría, control del personal, del movimiento de los móviles, dependiendo del oficial encargado de servicio, y del control de los calabozos donde se alojaban a los detenidos.
Agrega que al 6º mes estuvo como oficial de servicio en la misma comisaría, encargado de turno, controlando al oficial de guardia, los calabozos, los guardias, tomaba las denuncias e instruía los sumarios por los distintos delitos, función que siguió hasta fines de 1999.
A partir de esa fecha, lo trasladaron a la comisaría Tigre 3º, Don Torcuato, como oficial de servicio hasta fines de 2001. Luego de cierto tiempo quedó como 2º jefe de gabinete de prevención del delito, siendo ésta una función más operativa, ya que consistía en investigar las causas de los delitos, hacer allanamientos, distribuir los móviles donde eran más necesarios. A los seis meses quedó como encargado del gabinete de prevención, supervisando todas las funciones operativas con mayor responsabilidad a cargo. Refiere que pasado cierto tiempo lo ascendieron a oficial sub-inspector, cuya función era igual pero con jerarquía superior.
Agrega que la jurisdicción de Don Torcuato ya era una zona muy conflictiva con la delincuencia, por la enorme cantidad de robos a comercios y viviendas, que había muchas personas lesionadas, como también policías heridos.
En esa zona se trabajaba de forma muy dedicada al vecindario, organizando foros, se hacían operativos en las zonas más afectadas por el delito, se escuchaba mucho a la gente, en una palabra, se había armado el mapa del delito y trabajaban en consecuencia.
Relata que la comisaría estaba saturada de detenidos, llegando a alojar hasta 60 personas, siendo la capacidad de la misma para 15 o 20 personas.
Refiere que el personal efectivo de la comisaría contaba con 50 personas para cubrir tres turnos, por lo que estaba recargado, descontando de éstos al personal que estaba herido o con enfermedades, por lo que se llegaba a contar con tan sólo 4 o 5 policías por turno para cuidar la comisaría y la jurisdicción. Por estos motivos, con mucho trabajo y poco personal, los policías que trabajaban intensamente en la calle eran muy conocidos entre el vecindario, los habitantes de las villas de emergencia de la jurisdicción, como también de la población delincuente de la zona.
Refiere que en la comisaría se encontraban muchos delincuentes que habían sido detenidos por el dicente, por lo que se había ganado el rechazo, la agresión y la violencia de gran parte de esos detenidos. Cuenta que cada tres días ocurrían motines dentro de la comisaría.
Relata que una vez fue escupido por un preso, cuyo esputo contenía sangre aparentemente contaminada por el V.I.H. (virus de sida), por lo que recibió tratamiento médico específico.
Agrega que había otro tipo de conflictos con los detenidos por denuncias que llegaban al juzgado y que mayoritariamente eran archivadas, salvo algunas que seguían su curso procesal. También refiere que era muy difícil el control de los familiares de los presos de la comisaría, que les llevaban comida y otras cosas que estaban prohibidas, por ejemplo, drogas o elementos no permitidos a nivel de seguridad.
Pasa a relatar con nerviosismo que el 24/04/2001 aparecieron dos chicos muertos, de 16 años más o menos, en una jurisdicción lindera a Don Torcuato. Que por ese entonces las comisarías de esa zona estaban buscando dos jóvenes que habían desaparecido, que se tenía el dato que un vendedor ambulante se los había llevado, que tenía antecedentes penales en la provincia de Misiones. Que por este motivo, el dicente fue enviado a Misiones para investigar sobre esa pista. Agrega que a la vuelta, siguiendo con la investigación es enviado a Pinamar, profundizando en otras pistas relacionadas, inspeccionando trenes y otros lugares para intentar dar con la persona sospechada.
Comenta que el 24/04 aparecieron dos chicos que al ser reconocidos por los padres, se descartó que eran los chicos muertos, y que como no pertenecían a la jurisdicción de su comisaría, la cosa quedó ahí.
Agrega que ese mismo día, a las 15 horas se presentó en la comisaría el jefe de calle de la comisaría de José L. Suárez (lugar del hecho), que es llamado, y que conversando con éste, le refiere respecto de los chicos muertos, que por la apariencia de mala vida que tenían podían corresponder a la zona de Don Torcuato. Y le agrega que los cuerpos se encontraban en la morgue de San Martín.
Cuenta que los del operativo de Suárez le solicitaron el álbum de fotos de los delincuentes de la zona de Don Torcuato, que lo miraron y que reconocieron a uno de los chicos que pertenecía a la jurisdicción del dicente, el chico se llamaba J S, alias “el ******”, del cual aclara que fue muerto posteriormente en un enfrentamiento con la policía. De todos modos, el dicente cuenta que acompañó a la gente del operativo a la casa del chico supuestamente muerto, y que fueron recibidos por el padre a quién le preguntaron si sabía si el hijo se encontraba con vida. El padre, les respondió que su hijo estaba vivo, dicho esto con cierto rechazo pues era una persona que siempre traía problemas, y que vivía en una de las villas conocidas sitas entre las calles Frías y Rincón.
Agrega que de todos modos, tanto el dicente como su grupo tenían que ir a la morgue de San Martín para intentar reconocer los cuerpos de los chicos.
De esa forma, una vez retirado el personal de la comisaría de Suárez, el dicente quedó en su comisaría trabajando normalmente, pero media hora más tarde se hicieron presentes dos mujeres preguntando si estaban detenidos dos jóvenes, el “M” y el “P”, siendo éstas sus familiares. Agrega que una de éstas era conocida, ya que habitualmente cooperaba brindando información de delincuentes de la villa. Estas mujeres preguntaron si esos chicos que habían desaparecido desde el día anterior a las 17 horas podían estar detenidos en la comisaría. Refiere que frente a esto, pensó que esos chicos podían estar relacionados con los 2 muertos de la morgue.
Por dicho motivo, se comunicó con un oficial de Suárez a quién le pasa los datos de cómo estaban vestidos los chicos desaparecidos, que uno tenía un tatuaje, y que todo coincidía. Agrega que dicho oficial fue hasta la comisaría de Don Torcuato para entrevistar a las mujeres, y luego fueron a la morgue donde reconocieron a ambos cadáveres.
Agrega que luego de eso, hizo un informe que fuera solicitado por el citado oficial, donde estaban los antecedentes de los chicos en cuestión. En dicho informe constaba que en Enero de ese mismo año, el dicente había detenido al “M” y a un mayor de apellido Iorfino que tenía antecedentes de homicidio.
Refiere que horas más tarde, a la 1 y media de la madrugada, ya trabajando en la calle por Boulogne, es llamado por el ayudante de guardia para que concurriera a la comisaría. Agrega que ni bien llegó, fue interrogado por el jefe departamental de San Isidro, y por otro de San Martín, y por el fiscal de la UFI 2 de San Martín, el Dr. S, quién había dado la orden de requisa de los móviles de la comisaría, al tiempo que le explicaron que estaba sospechado a raíz de las declaraciones de familiares y conocidos de los chicos muertos, como probable imputado del ilícito de muerte de éstos, ya que sabían de las detenciones que había llevado a cabo tanto del “M” como de “P”.
Relata que la investigación del fiscal siguió adelante, que de buenas a primeras su nombre figuraba en los medios, nombrando a Página 12, que lo acusaban tanto a él como al personal de su comisaría con el apodo de “escuadrón de la muerte”. Cuenta que los familiares de los chicos muertos, estuvieron en un programa de aire, del periodista Jorge Lanata acusándolo tanto a él como a sus compañeros. También refiere que ese año a raíz de un enfrentamiento con delincuentes de una villa de Polvorines lo hirieron de dos disparos, terminando en tratamiento médico y con licencia por tres meses. Que al retomar sus tareas, la causa penal en su contra había avanzado y complicado de tal manera, que terminaron por desplazarlo a otros destinos para evitar así mayores escándalos de los medios informativos. Así las cosas, la causa continuó, y el 21/12/2001 le allanaron la casa de sus padres en Carmen de Areco, como también la casa de los abuelos en la capital, y un departamento que tiempo atrás había alquilado.
Que por ese entonces se sentía mal, tenía miedo de lo que podía sucederle, trabajaba en la zona de José Mármol, tenía angustia, no podía dormir, tenía trastornos psicosomáticos, se sentía perseguido sin poder entender el porque, agrega que no le permitían ver la causa judicial a pesar de que había estado cuatro veces en el juzgado acompañado por un abogado. Cuenta que el 27/12/01 fue detenido luego de su declaración indagatoria, a la que había asistido voluntariamente, quedando alojado en la brigada de San Martín, junto a seis de sus compañeros.
Refiere que fue acusado de “DOBLE HOMICIDIO CALIFICADO POR ALEVOSÍA, PRIVACIÓN ILEGAL DE LA LIBERTAD, INCUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES DE FUNCIONARIO PÚBLICO Y HURTO SIMPLE”, bajo causa Nº ****, del Juzgado de Garantías Nº*, UFI * de San Martín.
Agrega que a la semana sus compañeros quedaron en libertad, pero no él, que continuó preso en la comisaría de Palomar “Finca” por una semana más y luego fue trasladado a la U9 de La Plata por tres meses, para luego trasladarlo a la unidad carcelaria 31 de Florencio Varela, quedándose con prisión preventiva hasta marzo 2003, por lo que estuvo privado de libertad desde el 27/12/2001 hasta el 13/03/2003.
Cuenta que lo vivido durante ese tiempo fue prácticamente “de terror”, ya por su condición de policía y porque fue reconocido por varios delincuentes que habían sido apresados por él. Que no sólo dentro de la prisión sino también durante los traslados estando esposado fue varias veces agredido por aquellos delincuentes que lo reconocían.
Refiere haber vivido en un infierno, estuvo amenazado de puñaladas, agresiones, amenazas, por lo que hacía mucha gimnasia durante los primeros meses para poder dormir, recordando que no podía conciliar el sueño hasta las 7 de la mañana. Tampoco comía, por lo que había bajado mucho de peso. Recuerda haber estado una semana con diarrea por el mal estado de las aguas contaminadas.
También recuerda que pasaba días enteros dedicado a leer la causa, tratando de controlar la angustia para no caer en una depresión. Refiere que en prisión era la “ley del más fuerte, ya que si llegaba a mostrarme débil era literalmente hombre muerto ya que los presos avanzan hasta que uno les pone los límites” (SIC.)
Relata que una vez lo trasladaron esposado desde el juzgado, “lo metieron en la jaula esposado junto a 40 presos”, siendo reconocido por uno de los presos como ex policía y advirtiendo de esto al resto, por lo que se los vio venir encima, sufriendo fuertes golpes.
Que cuando lo trasladaban como detenido, se cansaba hasta agotarse, que le costaba muchísimo reponerse, que lo único que hacía era fumar, que cada traslados duraba prácticamente todo un día, sin comer ni beber nada, ni tampoco le permitían ir al baño.
Cuenta de un traslado, esposado a un palo y tirado en el piso, que veía monstruos que salían de atrás de los guardias. Que sentía que la vida no valía nada. Cuenta de una pelea en la alcaidía que 40 presos lo escupieron. Vuelve a hablar de los monstruos que veía en ese estado de debilidad y agotamiento de los traslados, que volvió a ver en otras oportunidades, inclusive viviendo ya en pareja, los veía estando dormido, se despertaba sobresaltado, abría los ojos y los seguía viendo.
Preguntado que era lo que veía, responde que eran arañas enormes, vampiros, bichos. Recuerda una noche durmiendo en la celda que se despertó y estaba inundado de cucarachas.
Cuenta que desde el 2003 hasta hace 5 meses atrás, se despertaba sobresaltado, con sensación de peligro, sin querer en ese estado golpeó a su mujer, y otra vez la agarró para salir corriendo.
Agrega que estando en prisión siempre se dormía con miedo de que lo mataran, además de haber visto muchos presos apuñalados por facas, presos que luego no vio más.
Cuenta que en la cárcel de Olmos muere un preso por semana, y nadie dice nada, porque ahí la vida no vale nada.
Agrega que en el 2003 cuando finalmente quedó libre, fue terrible, dramático, sobre todo cuando comenzó a buscar trabajo, sintiendo que jamás iría a conseguir ni a lograr absolutamente nada de nada.
Dice que al principio buscaba trabajo y no lo conseguía, salvo un tiempo que trabajó descargando un camión en la zona del Once, que trabajaba 12 horas por día haciendo fuerza, y que eso duró 6 meses.
Reflexiona diciendo que de haber seguido como policía, hubiera sido muy insalubre.
Aclara que ahora está trabajando con un primo que tiene un estudio contable, que liquida ingresos brutos, hace presentaciones de impuestos a las ganancias, IVA, y que está trabajando desde febrero de 2004.
Agrega que en la actualidad, se siente muy distraído, disperso que se queda en blanco como con gran dificultad para volver al punto donde había quedado.

Preguntado sobre tratamientos médico-psico-psiquiátricos seguidos, cuenta que se atiende con la Lic. L P desde Julio 2003 hasta la actualidad, asistiendo con una frecuencia de dos sesiones de psicoterapia por semana.
Con la Dra. M R, se atiende desde noviembre 2003, asistiendo a consulta psiquiátrica una vez al mes. De esta profesional se tiene a la vista resumen de historia clínica, donde la profesional detalla una signo-sintomatología severa propia de un F32.2.4 de acuerdo al CIE-10 que dice:
“F32.2.4 Episodio depresivo grave sin síntomas psicóticos (con otros síntomas mixtos): Durante un episodio depresivo grave, el enfermo suele presentar una considerable angustia o agitación, a menos que la inhibición sea una característica marcada. Es probable que la pérdida de estimación de sí mismo, los sentimientos de inutilidad o de culpa sean importantes, y el riesgo de suicidio es importante en los casos particularmente graves. Se presupone que los síntomas somáticos están presentes casi siempre durante un episodio depresivo grave”.

Por lo que es medicado con antidepresivo y ansiolítico, que no puede abandonar ya que al intentar dejar la medicación ha sufrido recaídas en su estado psicofísico. (certificado a la vista de fecha 24/10/06 donde consta resumen de H.C. que firma la Dra. M R, médica psiquiatra, con M.N. ***** y M.P. *****).

El entrevistado cuenta que fue medicado con Insertec 50 mg, 1 comp./día. Agregando que la toma de psicofármacos le produce rechazo por haber visto cómo los presos pasaban por el síndrome de abstinencia que describe literalmente “se rompían la cabeza”(Sic.), y que en la cárcel se negociaba mucho con el Rhypnol y el Rivotril, de ahí que rechace profundamente ingerir psicofármacos.

Ø De la presentación personal y otras consideraciones psicológicas
Se muestra dispuesto y colaborador para realizar el estudio psicodiagnóstico. Su vestimenta y su aspecto son correctos. No obstante comportarse de forma colaboradora, aparecen impedimentos a la hora de establecer los días y horarios de realización del estudio, ya que por aparentes razones de índole laboral se hizo dificultoso el encuentro con el entrevistado, siendo que en una ocasión y en el horario pactado de comienzo de la entrevista llamó por teléfono a esta profesional que suscribe disculpándose por no poder asistir debido a retrasos en las tareas laborales, mostrando con esta actitud la mediocre función de planificación y previsión para llevar adelante sus compromisos contraídos. Esto es importante de señalar ya que estas funciones de planificación y previsión pertenecen a las funciones superiores del Yo, de la misma manera que la atención y la concentración que también se encuentran alcanzadas por un trastorno dispersivo, dando la impresión de distractibilidad y falta de energía mental en el procesamiento de los datos. La memoria también se encuentra influenciada por factores emocionales propios a factores de stress vividos, siendo por momentos hipermnésico y por otros hipomnésico, es decir que es fluctuante de acuerdo a los contenidos afectivos que hagan foco en determinados momentos de su relato. Por lo dicho se presume la presencia de serios trastornos aun presentes que interfieren los procesos de pensamiento a nivel de las asociaciones ideo-afectivas, y que se expresa a través de un estado emocional de tipo depresivo, vacuo y asténico. No obstante no se encuentran en el entrevistado manifestaciones conductuales ni comportamentales de la serie psicótica, ya que no alucina ni delira, así también se encuentra orientado en tiempo y espacio, manteniendo dentro de los parámetros normales sus funciones judicativas.

III) DEL ANÁLISIS INTEGRAL DE LAS TÉCNICAS Y SU CORRELACIÓN CON LA ENTREVISTA
Se lo evaluó con una batería psicodiagnóstica compuesta por:
Ø Entrevista semidirigida
Ø Dibujo libre
Ø Persona con relato integrado
Ø 2 Personas en interacción, con relato integrado
Ø H.T.P. –casa, árbol, persona- con relato integrado
Ø Persona bajo la lluvia con relato integrado
Ø Test guestáltico viso-motor de L. Bender
Ø Cuestionario Desiderativo
Ø Psicodiagnóstico de Rorschach

Las técnicas gráficas (dibujos proyectivos) empezando por el Dibujo libre, que consta de dos pequeños veleros navegando impulsados por el viento, en un espacio de agua no delimitado y con olas visibles, da cuenta de la primera asociación ideativa que efectúa, que se asocia con las impresiones recogidas durante la entrevista de ser una persona que se encuentra a la deriva, sin puntos de apoyo delimitados, y en estado disperso sin poder tomar el rumbo de su vida.
Así también las personas que dibuja, que borra una o otra vez, presentan un formato por demás simplificado, con relatos de contenido banal a ultranza, que acompañan dichas representaciones.
Es notorio que la mayoría de las personas dibujadas presentan ojos vacíos - que no ven- , que muestra en más de un personaje, por lo que esta repetición aparece como una característica del mecanismo inconsciente de “Negación de la Realidad”, con el cual se trata de negar aquellos contenidos psico-afectivos dolorosos que no se pudieron integrar como propios. Esta ausencia de contenidos psíquicos es la que aparece justamente durante la entrevista como “distractibilidad y falta de energía mental en el procesamiento de los datos” y “que se expresa a través de un estado emocional de tipo depresivo, vacuo y asténico”. O sea que las técnicas están avalando a través de sus indicadores los hallazgos clínico-semiológicos de la entrevista.
La notoria simplificación de las formas de los dibujos, se relacionan con el debilitamiento asociativo de ideas, no hay detalles distintivos, el personaje bajo la lluvia si bien lo dibuja con un brazo levantado como para sostener el paraguas, no sólo no lo agrega, sino que expresa que no lo hace porque le resulta difícil dibujarlo, mostrando con esto la enorme dificultad que él mismo tiene en el uso de sus mecanismos inconscientes del Yo frente a estímulos estresores, sean éstos provenientes del mundo interior como del exterior. En una palabra su personalidad se muestra desarmada, inerme e inerte frente a las inclemencias de la lucha por la vida.
Esta posición de extrema vulnerabilidad psíquica es típica de los efectos devastadores del Síndrome por Estrés Postraumático.
En el Rorschach aparece la misma pobreza ideo-asociativa, hay rechazo completo de la lámina VI; en la lámina V no alcanza a representarse mentalmente la imagen considerada como la más “popular” que es esperable sea correctamente respondido en esta lámina (ya que por la alta frecuencia de respuesta de contenido “murciélago” o “mariposa” los entrevistados normalmente no fallan) , ya que fracasa en identificar la figura como algo definible, lo que pone en tela de juicio el mantenimiento de su “Imagen de Sí”, de su “identidad” como un concepto consistente de ser y existir a través del tiempo. Se vuelve a repetir el fenómeno de dispersión pero ya a nivel de identidad, siendo los límites identitarios difusos.
El Bender no arroja patología compatible con psico-organicidad.
La inhibición de los procesos de pensamiento a nivel de las asociaciones de ideas entre sí, como también a nivel de las asociaciones entre ideas y afectos, es también conocido bajo el nombre de “estado de SIDERACIÓN PSÍQUICA” [1]orientan hacia la presencia de un proceso psíquico de tipo operatorio, que acompañado por un estado emocional disperso, vacuo y depresivo, constituyen las características esenciales y patognomónicas de la llamada DEPRESION ESENCIAL tal como fuera descrita por la Escuela Psicosomática de París, cuyo representante intelectual es el famoso psicoanalista francés Pierre Marty.
La Sideración Psíquica es un estado psicológico de atontamiento, de un trastocamiento o devastación (bouleversement), de los puntos de referencia del sujeto, cuando es impactado por el evento traumático.
El evento traumático relevante para el entrevistado se encuentra ampliamente detallado en la entrevista durante los años de encierro carcelario padecido injustamente y la larga cadena de situaciones penosas vividas en dicho período de tiempo, sin posibilidad alguna de defensa, de ser oído, de ser asistido. Período durante el cual temió por su vida ante la verosímil creencia de ser agredido y muerto por los presos que lo habían reconocido como ex policía.
El evento traumático fue prolongado en cuanto a su duración en el tiempo, e intenso en cuanto a los miedos y terrores a los que estuvo expuesto, sumándose pues las dos categorías más esenciales del Trauma Psíquico para generar el Daño Psíquico.

IV) Conclusión psicodiagnóstica
Se evidencia pues la existencia de Daño Psíquico producido por el Síndrome de Estrés Postraumático (TEPT) por el mecanismo patognomónico de la Sideración Psíquica, que ha dejado sus huellas traumáticas en el psiquismo del entrevistado, revistiendo un estado actual de dispersión, debilitamiento, vacío y depresión de tipo esencial en la personalidad del Sr. B, situación que lo arroja a desorganizaciones de tipo caracterial o comportamental que pueden descompensar su equilibrio psicosomático.
De acuerdo a la severidad del TEPT, y tomando el “Baremo para Daño Neurológico y Psíquico de Castex & Silva”, se codifica este trastorno como:
2.6.7 POSTRAUMATIC STRESS DISORDER (PTSD) O DESARROLLO PSÍQUICO POSTRAUMÁTICO EN GRADO ENTRE SEVERO Y MUY SEVERO TOMANDO EL RANGO ENTRE EL 30 A 50 % DEL VPI-VPG (valor psíquico integral = VPI; valor psíquico global = VPG)


V) recomendaciones:
Ø Es necesario continuar con controles psiquiátricos periódicos y tratamiento psicofarmacológico con una regularidad de al menos una vez por mes. Vigilar especialmente la aparición de cuadros depresivos atípicos y desorganizaciones de índole psicosomática.

Ø Asimismo es necesario continuar con tratamiento de psicoterapia, de una a dos veces por semana, por un período prolongado estimado a no menos de dos años, de acuerdo a la actual sintomatología descrita.

Ø Calcúlese el valor de la consulta psico-psiquiátrica a un monto estimado de mercado de $80-

Que es todo cuanto puede decir esta profesional en psicología clínica y forense.

[1] Castex Mariano N. “El Daño en Psicopsiquiatría Forense”, artículo de Martínez Llenas, Patricia “Daño Psíquico, otra mirada” pag. 201-208, Ed. Ad-Hoc , 2º edición, julio 2005.