lunes, 26 de mayo de 2008

LA ENTREVISTA CON EL NIÑO EN EL CONTEXTO DE INVESTIGACIÓN JUDICIAL PENAL POR ABUSO SEXUAL – AUDIENCIA TESTIMONIAL BAJO CÁMARA GESELL –


Lic. Patricia I. Martínez Llenas

Psicóloga Clínica y Forense

De todas las técnicas de evaluación psicológica la entrevista representa el eje alrededor de la cual giran todas las demás técnicas e instrumentos, ya que no solo sirve para establecer el clima de confianza en el que van a tener lugar el resto de los actos de evaluación, sino que también la información que obtengamos durante la misma nos ayudará a decidir qué aspectos deben ser evaluados y a interpretar los resultados con más exactitud y fiabilidad.

Así tenemos en la entrevista con menores las conocidas guías que entre nosotros, psicólogos argentinos, podemos contar con los aportes de psicoanalistas de niños como Arminda Aberastury, que sigue la línea kleiniana, y también los aportes de Anna Freud, y otros más que hacen hincapié en las peculiaridades que se presentan en la terapia con niños, su evolución psicolibidinal, sus adquisiciones cognitivas, y todo aquello que interviene en el desarrollo del niño, ya sea favoreciendo o perturbando las distintas áreas de la personalidad y habilidades.

El concepto de trauma psíquico es relevante en toda intervención psico-clínica, y lo es especialmente en los casos donde haya que investigar la posible concurrencia de maltrato infantil debido a abuso sexual. Recordemos que la técnica por excelencia para evaluar a niños pequeños es la entrevista semi-pautada inspirada en la hora de juego, donde se expresan lúdicamente los conflictos y síntomas psíquicos que el menor no puede verbalizar como lo haría un adulto. La mediación simbólica del juego expone el mundo interno del niño, a través de los objetos transicionales que servirán como mediadores de su realidad intrapsíquica. Asimismo la utilización de técnicas gráficas y test temáticos del tipo C.A.T. o PATA NEGRA, son de gran utilidad.

No obstante, nuestra función como auxiliares de la justicia ante la tarea de tomar declaración testimonial al niño en casos de supuesto abuso sexual, se encuadra como entrevista bajo Cámara Gesell. La misma no deberá presentar hipótesis interpretativa alguna, ni inducciones, ni sesgos que puedan influenciar el relato del niño. Se debe comenzar la entrevista partiendo de preguntas de orden general y poco a poco se irán cerrando las preguntas hacia el tema central de la investigación. (ver protocolo NICHD)

Al finalizar la entrevista bajo cámara Gesell, se realizará un informe donde conste lo más exactamente posible, lo más relevante de los dichos del menor, y una descripción del estado psíquico del mismo, sin agregados de corte psico-interpretativo, ya que esa no es la función a cumplir, ni tampoco la de hacer un psicodiagnóstico, es meramente investigativa. Es menester saber que esta declaración testimonial será video-grabada para luego ser vista y oída por los distintos actores judiciales –jueces, fiscales, defensores, asesores de menores-, tantas veces como sea necesario, sin necesidad de tener contacto con el menor declarante –generalmente la supuesta víctima-, evitando toda posible revictimización posterior.

PREPARACIÓN DE LA ENTREVISTA

Es útil obtener mediante una observación clínica del menor las características psico-evolutivas y su posible grado de adaptación a las condiciones de entrevista del tipo de audiencia testimonial bajo cámara Gesell.

El ambiente que creemos para la realización de la entrevista debe reunir las características necesarias para ayudar al niño a sentirse cómodo y eliminar o mitigar las vivencias de ansiedad o de temor, como por ejemplo disponer de un mobiliario ajustado para edades infantiles. Los juguetes pueden ayudar a dar

un ambiente amistoso pero también distraen al niño durante la realización de la entrevista. Esto último es importante tenerlo en cuenta ya que desde mi experiencia he tenido casos de niños que a través de un excesivo uso de juegos y juguetes se fugan defensivamente del evento psicotraumático, y se pierden maníacamente en actividades “lúdicas” actuando como verdaderas resistencias, lo cual malogra la tarea de investigación psicológica encomendada.

Recordemos que no estamos en hora de juego diagnóstica, sino al servicio de la justicia. Somos conscientes de que gran parte de la exploración y valoración de

los niños tienen lugar en ámbitos judiciales o sanitarios, no diseñados para el trabajo exclusivo con niños. En cualquier caso, procuraremos que la entrevista se desarrolle en un despacho en el que estén presentes el niño y el entrevistador especializado, aunque pueda contemplarse la presencia de un familiar muy cercano del niño, sea porque éste sea muy pequeño y por lo tanto se angustie frente a la presencia de un extraño, familiar que se colocará preferentemente fuera de la visión del niño, no permitiéndole que contamine la entrevista del menor con sugestiones, inducciones ni sesgos, y en ambiente libre de molestias o interrupciones y que nos permitan asegurar la confidencialidad.

En lo que se refiere a la presencia de los padres es positivo explicar a los niños que estos se encuentran cerca y que, cuando pase un tiempo, se les permitirá reunirse con ellos. Mientras más colaborador se muestren los padres y preparen al niño positivamente para la realización de la evaluación, menos temores presentará. Lógicamente la presencia de los padres en la entrevista cuando existe la sospecha de malos tratos o abusos dentro del ámbito familiar está contraindicada y habrá que utilizar otros métodos (se puede permitir la entrada de alguna persona de confianza para el niño, que no pertenezca al núcleo familiar de pertenencia) para mitigar sus vivencias de ansiedad o sus temores.

El establecimiento del rapport se puede favorecer si se comienza hablando de temas periféricos, centrados en las actividades del niño (qué cosas le gustan, si acude a colegio o guardería, sobre sus profesores o sus amigos y compañeros) para paulatinamente ir aproximándonos a temas relacionados con la dinámica familiar. En este momento y para poder determinar el nivel de desarrollo lingüístico del niño así como la cantidad de detalles que puede elaborar se le puede solicitar que nos cuente todo lo que recuerde de algún acontecimiento reciente (una fiesta de cumpleaños propia o ajena, la visita a algún lugar especial, una mañana en la guardería o en el colegio, cómo se desarrolla algún juego o interacción con amigos...), resaltando la importancia de que nos cuente todo lo que recuerde y ayudándolo con nuestras preguntas a hacerlo.

En este momento, se recomienda indagar también sobre la comprensión y el desarrollo de los conceptos de verdad y mentira que tiene el niño (algunas de las

técnicas más utilizadas suelen consistir en solicitarle que explique la diferencia entre ambos, que nos defina cada uno de los dos términos, pedirle que identifique una determinada afirmación como verdad o mentira o que nos ponga un ejemplo). Debemos enfatizar la importancia de que todo lo que diga debe ser verdad, que no tiene porque inventarse nada, que nadie espera que diga algo que no sabe o que no ha visto (indicarle que puede contestar con "no lo sé" o "no lo recuerdo"), que si le hacemos preguntas es porque no nos ha quedado claro y no porque dudemos de lo que nos cuenta o porque nos parezca incorrecta su respuesta, y que si no ha entendido la pregunta puede indicárnoslo y procuraremos formulársela de otra manera. Es conveniente que les expliquemos que no sabemos nada de lo que ha pasado y ese es el motivo, y no otro, de que le hagamos preguntas las cuales no tienen otro objetivo que comprendamos bien y sin cometer errores qué ha ocurrido y qué personas estaban allí; que si en este momento no le apetece hablar de un determinado tema nos lo manifieste abiertamente ("ahora no quiero hablar de ello") en lugar de mentir o de callarse y que si afirmamos algo que no es enteramente correcto nos corrija y nos explique cuál es la verdad. Todas estas instrucciones deben ir acompañada de un tiempo de entrenamiento y verificación de que el niño las ha entendido. Así podemos "jugar" a hacer afirmaciones sobre cosas que pasan en su vida cotidiana y que no son exactas y en las que nos debe corregir, preguntar sobre cosas que han ocurrido pero en las que el niño no estaba presente y ante las que debe o puede afirmar "no lo se" y reforzarlo cada vez que lo haga.

FASE DE INTERROGATORIO

Es esencial explicar al niño el objeto de la entrevista para que este sepa qué esperamos de él, y a partir de ahí recabar su opinión o información sobre lo ocurrido procurando empezar estimulando el recuerdo libre (preguntas del tipo ¿hay algo que quieres decirme sobre ello?) incitándole para que nos ofrezca la mayor cantidad de detalles posibles. Cuando el niño ha comenzado su declaración debemos dejarle que la explique sin interrupciones (aunque se centre en detalles irrelevantes o inconexos). En este momento no debemos pedirle aclaraciones ni matizaciones, sino estimular la continuación de su relato con preguntas neutras del tipo "¿y entonces qué paso?". Una vez ha finalizado esta etapa le solicitamos

que nos cuente algún episodio concreto procurando una vez más, que nos lo cuente con la mayor cantidad de detalles posible.

Posteriormente procederemos a preguntarle todas aquellas cuestiones que no han quedado claras o sobre aquella información que no nos ha ofrecido (¿quiénes estaban allí?, ¿qué le dijo?, ¿qué hizo él/ella?...) siendo consciente de que las preguntas deben acomodarse a su nivel evolutivo, evitando que sean sugestivas. Para ello procuraremos:

Ø No utilizar frases o preguntas excesivamente largas

Ø Utilizar formas simples del verbo (¿qué paso?) en lugar de subjuntivos o condicionales y la voz activa en lugar de la pasiva (¿lo agarró? en lugar de ¿fue agarrado por...?)

Ø No utilizar términos "cambiantes" o inestables como por ejemplo ayer, o mañana (que pueden confundir al niño cuando está ubicado en el pasado)

Ø Utilizar o solicitar los nombres propios (¿quién entró?)

Ø No incluir varios hechos en una única pregunta (el domingo, mientras tus hermanos estaban viendo la tele y antes de que tu madre llegara ¿tu padrastro te pidió que lo acompañaras a la habitación?)

Ø Se pueden utilizar preguntas abiertas del tipo qué, quién y donde en niños de preescolar. Sin embargo las preguntas cuándo y por qué no deben utilizarse hasta que el niño no cumpla al menos, siete años.

Ø Si se utilizan preguntas si-no solicitar después al niño que explique o desarrolle más extensamente la respuesta con sus propias palabras. Por ejemplo si tras la pregunta "¿dónde estabas?" el niño responde "en el cuarto de papá" se le dice "cuéntame todo lo que recuerdes que pasó mientras estabas en el cuarto de papá".

Ø No realizar preguntas que impliquen inferir cómo se siente o piensan otras personas, por las dificultades que algunos niños tienen para ponerse en el lugar del otro o que impliquen una causalidad o intencionalidad ("¿por qué crees que cerró la puerta con las llaves?")

Las declaraciones de los niños deben ser grabadas para evitar así que tengan que repetir a distintos agentes la misma información (Joa y Goldberg, 2004), para poder examinar si los evaluadores o el evaluador ha utilizado preguntas excesivamente sugestivas, para analizar con mayor detalle la comunicación no verbal durante la realización de la entrevista o para contrastar el contenido de las primeras entrevistas con entrevistas o informaciones posteriores aportadas por el niño conforme transcurre el tiempo o avanza el proceso jurídico.

TERMINACIÓN DE LA ENTREVISTA

Es conveniente antes de despedir al niño, que comprobemos la información que hemos obtenido y nos aseguremos de que no tendremos que volver a citarlo si no es estrictamente necesario. Para ello, mientras repasamos nuestras notas podemos realizar una breve pausa (y, por ejemplo, permitir al niño que juegue) y posteriormente explicarle que hay algunas cosas que no hemos comprendido y efectuarle las preguntas oportunas. Tras las mismas y antes de despedirnos, debemos planificar alguna tarea de transición, durante la cual jugamos con el niño o volvemos a hablar de temas neutros y gratificantes para él. De esta manera

procuramos que el niño abandone nuestra consulta o despacho lo más relajado posible eliminando pensamientos o emociones negativas. Asimismo debe crearse el clima que propicie que el niño nos pregunte sobre aquellos aspectos que no ha comprendido y que comparta con nosotros lo que puede preocuparle.

La entrevista no solo constituye una inestimable técnica de obtención de información sino que a través de la misma podemos valorar la credibilidad de los testimonios. Para ello se utiliza el Análisis de la Validez de la Declaración y el núcleo central del mismo, el Análisis del Contenido Basado en Criterios (Raskin y Esplín, 1991).

A continuación se presenta el protocolo de entrevista para casos de abuso sexual infantil denominado NICHD, que es orientativo y ha sido aceptado por el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro para las audiencias testimoniales de menores.

PROTOCOLO DEL NICHD[1] PARA LAS ENTREVISTAS EN LA INVESTIGACION DE VICTIMAS DE ABUSO SEXUAL (Versión 3.0)

Autores: Michael E. Lamb, Kathleen J. Sternberg, Phillip W. Esplin, Irit Hershkowitz, y Yael Orbach.

Fuente: Orbach, Y.; Hershkowitz, I.; Lamb, M. E.; Sternberg, K. J.; Esplin, P. W. y Horowitz, D. (2000): Assessing the value of structured protocols for forensic interviews of alleged child abuse victims. Child Abuse & Neglect, Vol. 24, nº 6, pp. 733-752, 2000.

Traducido por: Mónica Romero

I

Hola, mi nombre es........................... Soy un joven investigador y parte de mi trabajo es preguntar a los niños acerca de cosas que les han sucedido.

Como puedes ver tengo una grabadora aquí. Grabará nuestra conversación para poder recordar cualquier cosa que me digas. A veces, olvido las cosas y la

grabadora me permite escucharte sin tener que escribirlo todo.

Me he entrevistado con muchos niños y durante nuestras entrevistas ellos me han contado la verdad acerca de las cosas que les sucedieron. Quiero estar seguro de que has entendido la diferencia entre la verdad y la mentira: Si yo te digo, por ejemplo, que mis zapatos eran azules (o rojos, o verdes), ¿es esto verdad o mentira?

(Se espera la respuesta)

Si, esto sería una mentira porque mis zapatos son realmente negros/azules/etc. Y si, por ejemplo, te digo que tú y yo nos encontramos ayer, ¿sería esto verdad o mentira?

(Se espera la respuesta)

Si, esto sería mentira porque nosotros no nos encontramos ayer.

He visto que entiendes la diferencia entre decirme la verdad y decirme una mentira. Es muy importante que solo me digas la verdad hoy. Debes decirme solo cosas que realmente te hayan pasado.

(Se espera la respuesta)

Si yo te hago una pregunta que no entiendes, o que no recuerdas la respuesta, dime: No lo sé. Si digo cosas que están equivocadas, debes corregirme, ¿vale? Por ejemplo, si yo digo que eres una niña de 6 años (a un niño de 10 años), ¿qué dirías?

(Se espera la respuesta) Muy bien. Ahora has entendido que puedes corregirme si cometo un error o digo algo que esté equivocado.

II

Ahora, quiero conocerte un poco mejor. Dime algo sobre ti y tu familia.

(Se espera la respuesta)

(Si el niño no contesta, da una respuesta corta, o se queda estupefacto, puedes preguntar)?

Realmente quiero conocerte mejor, ¿qué más puedes decirme sobre ti?

(Se espera la respuesta)

¿Qué más puedes decirme sobre tu familia?

(Se espera la respuesta)

III

Me has dicho cosas sobre ti y sobre tu familia. Ahora quiero escuchar algo sobre tu escuela/guardería. Háblame sobre las cosas que te gustan hacer en el colegio o sobre las cosas que no te gustan hacer.

(Se espera la respuesta)

(Si el niño no contesta, da una respuesta corta, o se queda estupefacto, puedes preguntar) ¿Qué más puedes decirme sobre tu escuela?

(Se espera la respuesta)

Háblame acerca de tu profesor.

(Se espera la respuesta)

Háblame sobre los niños de tu clase.

(Se espera la respuesta)

IV

Hace unos pocos días (o “hace unas pocas semanas”), fueron (vacaciones/Navidad/Pascua). Dime como celebraste las vacaciones.

(Se espera la respuesta)

1 “Quiero que me digas todo sobre la fiesta del colegio" (o sobre otro aspecto de las vaciones: el desfile, etc.)

Piensa otra vez sobre (la fiesta, ) y dime que sucedió desde que te levantaste por la mañana hasta que te fuiste a la cama por la noche”

(Se espera la respuesta)

(Si el niño se queda estupefacto, alentarlo diciéndole):

2 “Que más puedes decirme acerca...” o “Dime algo más acerca...” o “¿Y entonces qué pasó?”

(Si el niño no responde o da una respuesta corta, continuar:

3“Realmente estoy interesado en escuchar como fue tu (fiesta de la escuela/desfile/).

Intenta ayudarme a entender todo lo que hiciste desde el minuto en que te levantaste hasta que te fuiste a la cama por la noche”.

(Se espera la respuesta)

(Si el niño, por ejemplo, dice: “Fuimos con la abuela” o “Abrimos los regalos” decirle: “Háblame sobre todo lo que sucedió en casa de la abuela (o cuando abristeis los regalos), cada detalle, desde el minuto en que llegaste hasta que te fuiste.

(Esperar que el niño acabe completamente, entonces decir:

“Parece que te lo pasaste bien en verano”

V

“Ahora que nos conocemos un poco mejor, quiero hablar sobre la razón que estés aquí hoy.”

1 “¿Sabes por qué has venido a verme hoy?”

(Esperar la respuesta. Si el niño da una breve respuesta, por ejemplo, el tío Bobby tocaba mi pee pee, o el tío Bobby me molestaba, ir al apartado VI. Si el niño no hace ninguna alegación, pasar a la pregunta 2.

2 “Dime la razón por la que has venido ha hablar conmigo hoy.”

(Esperar la respuesta. Si el chico da una respuesta ir al apartado VI. Si no, seguir con la pregunta 3).

3 “Entiendo que hablaste con (Mama/Papa/Madre adoptiva/Profesor/otra pesorna) acerca de algo que te molestó. Dime que le dijiste a tu (Mama/Papa/Madre adoptiva/Profesor/otra persona).”

(Si el niño da una respuesta ir al apartado VI. Si no, seguir con la pregunta 4).

4 “Tu (Mama/Papa/Profesor) ¿piensa algo sobre lo que te podría haber pasado?”.

(Esperar la respuesta)

“Dime que le preocupa a tu (Mama/Papa/Profesor).

VI

Repite su respuesta (e.j. “muy bien, el tío Bobby tocó tu pee pee” o “Muy bien. Tu madre piensa que el tío Bobby tocó tu pee pee). Entonces di: Dime todo lo que te pasó, desde el principio hasta el final, lo mejor que puedas recordarlo”.

Si lo que cuenta el niño es breve, preguntar: ¿Y entonces que pasó?” o “¿Qué más puedes decirme acerca de eso?”. Puedes usarlo muchas veces.

VII

“¿Esto sucedió una sola vez o más de una vez?”

(SI EL NIÑO DICE “UNA VEZ”, intente buscar aspectos ocultos del incidente, conduciendo la atención del niño hacia detalles que haya mencionado (localización, un elemento del abuso, ropa)):

1 Antes has dicho algo sobre (una crema, un palo;...) ¿puedes decirme algo más sobre esto?”

Repetir tanto como sea posible los detalles o pistas.

Entoncen ir al apartado VIII

SI EL NIÑO DICE “MUCHAS VECES” preguntar:

2 Háblame acerca de la vez que recuerdes mejor. Quiero comprender que pasó desde el principio hasta el final.

Después de que el niño haga la descripción sobre el “tiempo recordado mejor” preguntar sobre información adicional usando preguntas abiertas como: “¿y después que sucedió? O ¿qué más puedes decirme acerca de esto? Proceder con las preguntas utilizando la estrategia descrita en el apartado VII. Entonces decirle:

3 Háblame acerca de la última vez que sucedió algo. Quiero comprender que sucedió desde el principio hasta el final.

Después de que el niño haya hablado sobre “la última vez”, preguntar sobre información adicional utilizando preguntas abiertas como: “¿Y después que sucedió?” o “¿qué más puedes decirme sobre esto?” Proceder con las preguntas utilizando la estrategia descrita en el apartado VII. Entonces decirle:

4 ¿Puedes decirme algo acerca de la primera vez que sucedió, desde el principio hasta el final?”

(Esperar la respuesta del niño).

Cuando el niño haya terminado su relato, preguntar acerca de información adicional utilizando preguntas abiertas como: “¿ y entonces qué pasó?” o “¿qué más puedes decirme acerca de esto?”. Proceder con las preguntas utilizando la estrategia descrita en el apartado VII. Finalmente, preguntar:

5 “¿Hay alguna otra vez que recuerdes bien? Háblame acerca de esta vez, desde el principio hasta el final.”

(Esperar la respuesta del niño).

Cuando el niño haya terminado su relato, preguntar acerca de información adicional utilizando preguntas abiertas como: “¿entonces qué pasó?” o “¿qué más puedes decirme acerca de esto?” Proceder con las preguntas utilizando la estrategia descrita en el apartado VII-1.

VIII

Si los detalles cruciales acerca del incidente (localización, identidad del perpetrador o apariencia) están aún flojos, preguntar acerca de ellos en este apartado. Use preguntas directas (“¿Tenías la ropa puesta o quitada?”) y siempre que le sea posible siga con peticiones con final abierto para más información (e.j: Dime todo sobre cómo te quitó la ropa.”)

IX

Y al final de la entrevista, preguntar:

1 “¿Hay alguna cosa más que debe saber?”

(Esperar la respuesta del niño).

2 “¿Hay alguna cosa más que quieras decirme?”

(Esperarr la respuesta del niño).

3 “¿Hay alguna pregunta que quieras hacerme?”

(Esperar la respuesta del niño).

Antes de acabar la entrevista, decirle al niño:

4 “Gracias por decirme todo esto. Realmente me has ayudado a entender lo que sucedió. Ahora voy a ir a buscar a tu (Mama/Papa/otra persona) ¿Qué quieres hacer cuando la entrevista haya acabado?”

(Esperar)

5 “Supongo que tienes hambre”

(Esperar).

6 “¿Cuál es tu comida favorita?”

(Esperar)

7 “¿Vas a comer mucho?”

(Esperar)

CREDIBILIDAD DEL TESTIMONIO EN MENORES VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL

En la credibilidad del testimonio se debe discriminar entre:

1- Realidad percibida o experiencia vivida por el menor.

2- Realidad imaginada o presencia de una vida de fantasía exacerbada en el menor.

3- Realidad co-construida o inoculada por un tercero como realidad para el menor.

Numerosos estudios sobre la credibilidad del testimonio establecen dos criterios generales para el análisis:

1- El criterio de realidad: Las declaraciones reales tiene un mayor número de detalles periféricos que las falsas.

2- El criterio de secuencia: Las declaraciones verdaderas presentan modificaciones en aspectos periféricos como momento del día y la duración del incidente.

La técnica CBCA (Criteria-Based Content Análisis o Análisis de contenido basado en criterios) nace en Alemania, constituyendo un instrumento que tiene como objetivo evaluar el grado de credibilidad de los relatos de los niños (as) presuntas víctimas de abuso sexual y tiene su antecedente teórico en las proposiciones de Arne Trankel y en lo que se ha llamado hipótesis de Undeutsch,(Garrido y Masip, 1998). A pesar de su amplia aplicación en Alemania desde los años 50, sólo recientemente ha sido sometida a escrutinio empírico, tanto en Europa como en los Estados Unidos, con el objeto de evaluar su fiabilidad y validez.

a) Secuencia:

· Una entrevista semiestructurada: diseñada para recibir el testimonio del niño sin sesgarlo, comenzando con preguntas abiertas e introduciendo progresivamente las cerradas.

· El análisis de contenidos basado en criterios, que se aplica posteriormente sobre la transcripción o la grabación de la entrevista para evaluar la presencia de los criterios de realidad.

· Una lista de validez, que considera el nivel lingüístico y cognoscitivo del niño, si la entrevista se realizó adecuadamente, si el niño tiene motivos para formular una falsa declaración, y cuestiones como evidencia externa e incuestionable.

b) Principio básico: Las declaraciones basadas en observaciones de sucesos reales (experimentados) se diferencian, en cuanto a la calidad, de las declaraciones que no están basadas en la experiencia directa sino que son el producto de la fantasía y la invención. Los criterios de realidad o de contenido reflejan características específicas que diferencian los testimonios verdaderos de los inventados.

c) Criterios: Los criterios que a continuación se puntúan pueden analizarse como presentes o ausentes, o puntuarse en cuanto a fuerza o grado en que aparecen en la declaración. Es requisito que el testigo informe con una relativa extensión, ya que un testimonio de sólo de una frase, o en casos extremos en un sí o un no, no puede ser analizado de esta manera.

1. Estructura lógica: Los testimonios deben evaluarse teniendo en cuenta su consistencia lógica y/o homogeneidad contextual (coherencia contextual). Los detalles contextuales pueden combinarse como un todo, sin ninguna discrepancia o inconsistencia ; también, que estos detalles se puedan formar con una coherencia organizada e integrada en la que los contenidos del testimonio son también consistentes.

2. Elaboración inestructurada: Este criterio tiene sentido, sólo cuando se trabaja con declaraciones en las que el testigo ha ofrecido un relato libre del suceso, sin la interferencia de excesiva estructura inducida por el interrogatorio directo del entrevistador. Un estilo expresivo sin barreras y que produce una presentación inestructurada se considera signo de validez de un relato. Sin embargo, si la declaración muestra inconsistencias que no pueden resolverse en el contexto de la declaración global, viola la estructura lógica (criterio 1), que indica la falta de credibilidad de la declaración.

3. Cantidad de detalles: Un gran número de detalles en una declaración es una indicación de credibilidad porque es imposible para la mayoría de los testigos adornar un testimonio falso con numerosos detalles.

4. Engranaje contextual: Los sucesos reales deben tener una base temporal y espacial.

5. Descripción de interacciones: Aquí se habla de una cadena de acciones mutuas y reacciones del testigo y de la persona a quienes refiere el testimonio, principalmente en aquellos actos y discusiones que son mutuamente dependientes y que se relatan con fluidez. Para cumplir este criterio es suficiente que el niño describa las interacciones, incluso en forma torpe o extraña.

6. Reproducción de la conversación: Este requisito se cumple especialmente cuando el relato incluye el vocabulario y el lenguaje del autor del delito, el cual generalmente es atípico para la edad del testigo. El relato debe crear la impresión de que el testigo volvió a experimentar el contexto verbal de la situación al hacer la declaración.

7. Complicaciones inesperadas durante el incidente: El ámbito de estas complicaciones puede incluir, bien una interrupción imprevista, o bien alguna dificultad para la finalización espontánea del suceso antes de su terminación lógica.

8. Detalles inusuales: Una declaración puede ser concreta y vívida por el relato de detalles inusuales o únicos, como la aparición de detalles extraños que no son claramente reales. Los detalles inusuales tienen baja probabilidad de ocurrencia, y no se espera que aparezcan en acusaciones inventadas

9. Detalles superfluos: Los detalles que no son esenciales para la acusación pero que el testigo describe en conexión con las alegaciones, pueden considerarse signos de la validez de una declaración .

10. Incomprensión de detalles relatados con precisión: Este criterio se cumple si el niño relata acciones u ofrece detalles que él no comprende pero el entrevistador sí (Por ejemplo: “Siempre al final hacía pis, era un pis blanco”).

11. Asociaciones externas relacionadas: Una asociación externa relacionada está presente cuando el testigo relata conversaciones que se refieren a otros sucesos, de tal modo que cada uno de los relatos dados contiene un engranamiento traslapado de al menos dos relaciones.

12. Relatos del estado mental subjetivo: Este criterio incluye la descripción de sentimientos, como miedo o asco, y de cogniciones, como pensar en escapar mientras el suceso ocurría. También son destacables los relatos sobre la evaluación de las emociones y sus cambios durante el curso de los acontecimientos.

13. Atribución del estado mental del autor del delito: Los estados mentales y motivos que el narrador atribuye al supuesto autor son signos de credibilidad de un relato, así como las descripciones de reacciones afectivas y estados fisiológicos del autor del delito como criterio de realidad.

14. Correcciones espontáneas: Corregirse a uno mismo de forma espontánea durante una entrevista u ofrecer recursos nuevos o aclaratorios, se considera una característica a favor de la credibilidad de una declaración o al menos cuestionan un relato completamente ficticio o uno influenciado por una tercera persona.

15. Admitir falta de memoria: Se supone que las personas que dan testimonios falsos de forma deliberada responderán a las preguntas, antes que admitir una falta de memoria de ciertos detalles. Admitirlo se considera signo de credibilidad.

16. Plantear dudas sobre el propio testimonio: El plantear objeciones a la corrección del propio testimonio es también un indicio de la credibilidad de la declaración. Puede suponerse que una persona que está intentando parecer creíble cuando hace una declaración falsa, no se inclinará a plantear dudas sobre la veracidad de su alegación.

17. Auto–desaprobación: La auto-acusación del testigo debido a una actitud autocrítica sobre su propia conducta frente al delito y/o agresor favorece la credibilidad de éste. Esta confesión de conducta inapropiada o errónea no se espera en el testimonio engañoso que pretende incriminar falsamente al acusado.

18. Perdón al autor del delito: Si una declaración tiende a favorecer al acusado, o si el testigo no hace uso de posibilidades para otras incriminaciones, se considera una indicación de la veracidad del relato.

19. Detalles característicos de la ofensa: Este criterio está basado en hallazgos empíricos criminológicos sobre el curso típico y características de crímenes sexuales específicos. El acuerdo entre el testimonio y las características conocidas de las ofensas se toma como indicador de la veracidad del relato.

Otros criterios a tomar en cuenta:

1- Persistencia en sus rasgos esenciales en lo declarado por el menor en diferentes momentos del proceso judicial (declaración a la policía, en el juzgado, con el defensor, otros peritos, etc.). Es de esperar, y aporta incluso credibilidad, algunas modificaciones en lo relatado que obedecen a varios factores:

a) El recuerdo no es una réplica exacta de lo sucedido.

b) El recuerdo se ve afectado por las características del hecho (en el que puede haber mediado violencia, coerción, incomprensión de lo que ocurre, etc., y el niño puede estar bajo un estado psíquico de profunda disociación que dificulta la memoria).

c) Información aportada por terceros al niño post-suceso: testigos, profesionales que atienden al niño, familiares, etc.

2- Congruencia o no entre los lenguajes gestual y verbal.

3- Estudio de las constancias en autos, su coincidencia con lo referido por el niño. Se prestará especial atención a los informes médicos que establezcan o descarten secuelas físicas del abuso sexual (daños en zona anal o genital, enfermedades de transmisión sexual, etc.). Se recomienda una lectura ulterior a la práctica de la peritación a fin de no predisponer el examen y aportar el marco que debe tener el informe pericial.

4- Reacciones emocionales del menor al revivenciar mediante el relato el abuso.

A los fines de discriminar la existencia de recuerdos procedentes de hechos percibidos (realidad percibida y experiencia vivida) de aquellos que se producen por la inoculación de un tercero (realidad co-construida) se deberá atender, además de los criterios establecidos ut-supra, a los siguientes:

1- Vocabulario acorde a la edad del niño.

2- Excesivo apego a una de las figuras parentales (generalmente la madre).

3- Existencia de divorcio patológico o historia de conflictividad en lo referido a la tenencia del menor, régimen de visitas, etc.

Luego de la evaluación conjunta de estos indicadores se arriba a la conclusión acerca de la mayor o menor verosimilitud del relato del menor.

A continuación se muestran 2 cuadros con los criterios y ejemplos (cuadro 2), y con la comprobación de la veracidad del relato (cuadro 3):

OTROS ASPECTOS TEÓRICOS RELACIONADOS AL ABUSO SEXUAL INFANTIL

En la sospecha de maltrato físico no demostrado como en la sospecha de abusos sexuales en que la víctima no puede por falta de madurez o no tiene equilibrio emocional suficiente para declarar o estar coaccionada. El objetivo específico es rastrear la presencia del TEPT (Trastorno de estrés postraumático DSM IV- 309.81) en el menor; los rasgos emocionales de depresión y ansiedad endógena; los niveles de aislamiento y falta de recursos sociales; las formas comportamentales que indiquen victimización o identificación con el agresor.

El TEPT es uno de los cuadros más severos por el impacto que produce en el desarrollo del menor (A.P.A. 1997) siendo éste de manifestaciones diferenciadas según: a) el impacto traumático sea puntual, como sería una violación o un atentado, o sea crónico como pasaría en el maltrato o en los abusos sexuales (Terr 1996) b) sea el menor víctima directa o sea padecido de forma vicariante (presenciado en un tercero).

Se ha observado, con el transcurso de los estudios longitudinales, que dicho impacto, y consiguiente trastorno emocional, no tiene una naturaleza transitoria, forzando de forma directa el desarrollo ulterior del menor (Gurwitch 1998).
El TEPT aparece incorporado en el DSM III en 1980. El DSM IV lo subdivide en dos tipos A y B en que ya se establecen criterios separados para adultos y niños, especialmente en niños de corta edad (Scheeringa 1997, A.P.A. 1998). Se ha demostrado que en situaciones altamente traumáticas la prevalencia del TEPT en el niño es del 24 al 70 %, dejando huellas psicopatológicas en la edad adulta (Shaw 1996).

En el niño de 0 a 5 años el malestar psicológico del menor se traduce en intranquilidad, comportamentalidad y fijaciones o regresiones de las fases evolutivas puesto que la expresión verbal es muy escasa. De los 3 a los 6 años el niño tiende a encerrarse y negarse a hablar de sus experiencias traumáticas. Es sobre los 7- 9 años que el niño es ya capaz de dar una cronología fidedigna de los acontecimientos y hasta los 12 años a veces el niño no es capaz de dar una narrativa coherente. Podemos encontrarnos por añadidura con adolescentes que recurran con mucha más facilidad a la manifestación comportamental que a la explicitación verbal (Ottino 1998)

Los síntomas adultos del TEPT sufren la siguiente reconversión en el niño:
Re-experimentación o flashbacks del suceso traumático en los niños,
se expresan a través de las pesadillas recurrentes, sueños terroríficos y en el juego repetitivo y monótono que representa el hecho traumático, así como en la imitación estereotipada de acciones, frases o gestos que utiliza el maltratador
Evitación o embotamiento: En el niño el embotamiento se presenta en forma de alteraciones de la memoria (Terr 1995, APA 1995). Síndrome de la falsa memoria (Kaplan y Manicagasavar 2005). O en la reducción de intereses, sensación de desapego y restricción de los afectos (Gurwitch 1998).Inhibición en el plano relacional e intelectual (Schmit 2002, Palanca 2005). Los miedos sobredimensionados serían un ejemplo de la evitación (Terr 1995).

Aumento de la activación o arousal: La vemos en los ataques de ira, en las crisis agresivas, en las dificultades de concentración, en los estados de hipervigilancia (Gurwitch 1998). Estados de alta hiperactividad que se pueden confundir con TDA+H.

Otra forma de expresión la podemos encontrar habitualmente manifestaciones de estados mixtos emocionales: fases de enorme irritabilidad con cambio rápido a fases de ensimismamiento y repliegue afectivo muy frecuente en los niños de corta edad.

Otras manifestaciones muy importantes: Podemos observar retrasos en la instauración de las capacidades o regresiones en el desarrollo psicoevolutivo en el área esfinterial, del sueño, del lenguaje que pueden tener gravedad. Descompensaciones psicosomáticas que gestionan biológicamente lo que no puede gestionar el aparato mental (Gurwitch 1998, Márquez 2000).

Quejas somáticas. Presencia de ansiedad y depresión.

Sospecha de maltrato físico o abuso sexual en que la víctima no es capaz de declarar o está coaccionada:

La víctima de abuso sexual y/o de abusos físicos, si tiene conciencia y edad suficientes, se halla coaccionada no sólo por maltratador sino muchas veces por el otro progenitor, o por ambos, en caso de que el abuso lo haya perpetrado otro familiar que no sea uno de los padres, incluso esta coacción para evitar el escándalo puede producirse aunque el perpetrador sea un conocido. Puede haber una intimidación física y/o psicológica, estableciéndose una “ley del silencio” por el bien de la familia (Perrone 1997). Existe un falta de empatía con la víctima (Lafortune 2001).Las madres pueden tener una actitud ambivalente hacia este hijo-víctima (Guerra Arabolaza 2001).

Riesgo de lesión emocional y cronificación en situaciones insidiosas como un proceso judicial de custodia de los hijos y régimen de visitas cuando el motivo de separación es violencia de género:

En estos procesos tan penosos la actuación de la Justicia es, en muchas ocasiones, muy lenta que tienen más en cuenta los derechos de paternidad de un padre con una condena penal por violencia de género que los derechos del menor, absolutamente inocente.

El menor tiene derecho a una protección no sólo fisica sino también emocional. Tiene derecho igualmente a ser protegido de influencias e instigaciones de un padre sobre el otro para modificar el concepto que el hijo tiene de él (Síndrome de Alienación Parental -SAP- de Gardner 1992). Sloane en el 2005 habla de que la presencia del TEPT en niños será mayor cuánto más crónico sea el maltrato, cuanto más joven sea el menor, más próximo esté de la violencia y cuanto más conocido sea el agresor (Osofsky 1995).


4 Valoración del maltrato psicológico en una situación de bullyng escolar:

El menor que viva en una situación de maltrato, propia o en una situación vicariante, está expuesto a un ciclo de la violencia semejante al descrito por numeroso autores en la violencia de género: se reproducirán los fenómenos del síndrome de Estocolmo (identificación con el agresor) descrito por Walker en 1979 y el mecanismo de generalización descrito por Salberg en el 2000 (repetición de conductas semejantes a las que están establecidas en el seno de la familia) como posicionarse como víctima de sus iguales tanto en el colegio como en situaciones laborales (mobbing). Mímesis con los roles del maltratador o de la víctima: Bullyng (Olweus 1978, Jeammet 2002).

Enumeración de las secuelas psicológicas del maltrato; manifestación según la edad de la víctima menor

1ª Infancia de los 0 a los 5 años: TEPT tipo A:

Somatizaciones, bajada defensiva en que el niño se enferma de forma continuada durante semanas y meses. Hiperactividad física, conductas exploratorias en las que el niño no disfruta de lo que descubre.

Irritabilidad- ensimismamiento: el niño tiene conductas de oposición y protesta combinadas con momentos de repliegue como chuparse el dedo escondido en el regazo de la madre, tras un mueble, en su cama. Dichas conductas pueden oscilar muy deprisa de unas a las otras.

Trastorno en el desarrollo del lenguaje: retraso evidente.

Trastorno de la conducta del sueño: pesadillas, terrores nocturnos en los que llora o chilla y tiene una gran angustia de separación.

Regresión de la conducta esfinterial: en caso de haberla superado evolutivamente (aproximadamente los 2 años y 6 meses) pueden aparecer nuevos episodios, si todavía no tiene esta edad puede haber un incremento de los episodios enuréticos y/o encopréticos nocturnos y aparición de episodios diurnos de ambas conductas.

2ª Infancia, de los 6 a los 10 años.

TEPT tipo A:

Conductas impulsivas, falso TDA+H (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

Inhibición relacional. Aislamiento social.

Síntomas de ansiedad (crisis de angustia: ahogos, dolor pectoral).

Depresión. Sentimientos de culpa.

Bullyng: puede ser víctima o agresor en el colegio con sus iguales.

Inhibición intelectual con fracaso escolar.

Pensamiento mágico y conductas ritualizadas cuando se relaciona con el maltratador.

Imitación dramatizada o caricaturizada de los comentarios y actitudes del maltratador.

Adolescencia.

TEPT tipo B:

Evitación, reexperimentación, hiperactivación en aquellas situaciones que evoquen la situación violenta y traumática. Ansiedad endógena.

Embotamiento afectivo, disociación.

Depresión: alteración de la autoestima, desconfianza en sus propios procesos de pensamiento, inhibición intelectual y relacional.

Trastornos del comportamiento:

- conductas de riesgo: conductas autolíticas, marginalidad, drogas, promiscuidad.

- repetición de los patrones de maltrato fuera de la casa como víctima o agresor: bullyng, mobbing.

- repetición de los patrones relacionales vividos en casa: violencia de género con la madre o con la pareja. Violencia con los hermanos, con los profesores. Tipos de personalidad:

Personalidades evitativas o anacásticas o dependientes. TLP (Trastorno límite de la personalidad) en el caso que el maltrato sea crónico.

Recordemos qué es el Trastorno por Stress Postraumático según el DSM IV:

Criterios para el diagnóstico de F43.1 Trastorno por estrés postraumático (309.81)

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados

B. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas:

1. recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
2. sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible
3. el individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico
4. malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
5. respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático

C. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:

1. esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
2. esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
3. incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
4. reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas
5. sensación de desapego o enajenación frente a los demás
6. restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor)
7. sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)

D. Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:

1. dificultades para conciliar o mantener el sueño
2. irritabilidad o ataques de ira
3. dificultades para concentrarse
4. hipervigilancia
5. respuestas exageradas de sobresalto

E. Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.

F. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Especificar si:

Agudo: si los síntomas duran menos de 3 meses Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más.

Especificar si:

De inicio demorado: entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han pasado como mínimo 6 meses.



[1] National Institute of Child Healt and Human Development, 9190 Rockville Pike, Bethesda MD 20892

miércoles, 6 de febrero de 2008

"DEBRIEFING”: EL PSIQUISMO FRENTE AL TRAUMA POR CATÁSTROFE

Por Patricia Martínez Llenas.

El traumatismo psíquico por stress mayor ocasionado en circunstancias de catástrofe, conocido como “TRASTORNO POR STRESS POSTRAUMATICO”, tiene y debe ser tratado rápidamente a través de una técnica de contención psicológica denominada “DEBRIEFING”

Tras todo evento de tipo catastrófico, como por ejemplo ha sido el doloroso evento en República Cromagnon, o el maremoto último de los países de Asia, o una toma masiva de rehenes por parte de terroristas chechenos como pasó en Rusia hace un tiempo, o algún accidente de características masivas y sangrientas, como así también los efectos de pos-guerra, vemos frecuentemente el accionar de equipos especializados haciéndose cargo del sufrimiento psicológico de las víctimas y de sus allegados.
Estos especialistas intervinientes, practican frecuentemente lo que se ha dado a conocer como el “debriefing”; que es una técnica de psicoterapia breve que orienta a prevenir y a superar las diferentes formas de stress que surgen luego de un evento grave, inesperado, violento o brutal, durante el cual la vida de las víctimas han estado en peligro.
Originalmente esta técnica fue utilizada por médicos militares, para luego ser perfeccionada y modificada para hacerla extensible a otras instancias a ser empleada por policías, bomberos, especialistas en salvatajes, y equipos médico-psicológicos especializados para actuar en estos casos.
Reaccionar ante un incidente traumático es un hecho normal, no se trata de una debilidad del carácter; aunque las víctimas puedan tener reacciones emocionales fuertes; no se consideran a éstos como casos psiquiátricos, pero es absolutamente necesario intervenir rápidamente para evitar que un acontecimiento terrible del cual no somos en nada responsables conduzca a las víctimas a un verdadero estado de stress permanente, que invada sus vidas durante años, y tal vez a lo largo de toda sus vidas.
Ante un evento catastrófico, la persona que haya sido testigo o víctima, es totalmente normal, que se sienta invadida por tensión emocional, crisis de lágrimas, angustia, agitación o sideración psicológica.
En dichos momentos hay una tendencia espontánea por tentar “hacer olvidar” al afectado ese acontecimiento que acaba de vivenciar; sin embargo, las personas que han sido alcanzadas por el traumatismo experimentan otra necesidad: la de contar incansablemente -segundo por segundo- las experiencias que han atravesado, de volver lo más precisamente sobre los hechos –lo visto, oído y sentido-; sobre las emociones experimentadas –miedo, desesperación, cólera, abandono- y, sobre los pensamientos que atravesaron su psiquismo. Vuelven a ver las escenas como si estuvieran ahí, y el recuerdo de los gritos, de los olores, de las imágenes parecen renacer o repetirse más verdaderos que en la memoria ordinaria.
Frente a esto, el debrienfing debe ser propuesto en las primeras 72 horas siguientes al evento traumatisante; en efecto, cuanto más precoz sea la intervención, mejores son las oportunidades y posibilidades de prevenir la aparición de un Stress Post-traumático, o de atenuarlo. La toma a cargo se hace frecuentemente en el lugar mismo de la catástrofe, en las escuelas o en los centros administrativos donde puedan acomodarse confortablemente. Si las víctimas se sumergen muy rápido en su medio familiar o amistoso, corren el riesgo de disimular su desarraigo y su desborde emocional para conformar a su medio, lo cual aumenta el riesgo de la parición de trastornos ulteriores.

EL PRINCIPIO DEL MÉTODO

El debriefing se practica individualmente o en grupo con las personas que han sido afectadas por la catástrofe, siendo excluidos todos aquéllos que son ajenos al hecho. Lo primero que debe hacerse, es permitir a cada uno rememorar lo más preciso posible, el traumatismo penoso que acaba de atravesar. O sea, el evento mismo que está en el centro de la entrevista; el cual será nuevamente recorrido a nivel de los hechos, de las emociones y de los pensamientos.
Las preocupaciones del sujeto, en el momento donde el traumatismo lo sorprendió, debe ser re-encontrado. Las horas que le han seguido serán objeto de una investigación precisa, tanto de los hechos como de los pensamientos que los acompañaron.
El trabajo terapéutico permite eso que se llama “abreacción”; es decir, una descarga de las emociones, luego es la verbalización de esas emociones, lo que permite liberarse del evento responsable.
La técnica del debriefing se apoya sobre el conocimiento de los mecanismos del traumatismo psíquico, el cual es una efracción (o fractura), una penetración en el interior del aparato psíquico de una imagen que no debiera encontrarse ahí: la imagen del Sí mismo como muerto.
Esta efracción provoca un estado de embrutecimiento o sideración (atontamiento) y, sobretodo, una disociación del pensamiento: una parte de los pensamientos continúa circulando libremente, permitiendo en apariencia adaptarse a la realidad presente; se produce entonces una hipervigilancia que permite estar en estado de alerta, un embotamiento de las emociones y una amnesia parcial que permite manejar el stress. Pero otra parte queda adherida alrededor de la imagen traumática, originando perturbaciones conocidas bajo la denominación de síndrome de repetición traumática: donde el sujeto revive las escenas indefinidamente como un filme que se reitera de manera circular. La angustia no aparece sino posteriormente, a posteriori, acompañando el síndrome de repetición o la amenaza de la aparición de esas imágenes traumáticas. Es esta angustia la responsable del estado de stress agudo que puede instalarse siguiendo al trauma, y puede acompañarse del sentimiento de culpabilidad por haber sobrevivido, o por no haber ayudado a los otros; de un sentimiento de rebelión o de venganza, de un sentimiento de incomunicabilidad con aquéllos que no han experimentado la misma experiencia que uno.
Pero el mecanismo de disociación hace que este síndrome de repetición pueda sobrevenir años más tarde, con la misma intensidad. El sentimiento de revivir el traumatismo antiguo es responsable de lo que se llama síndrome de stress post-traumático.
El debriefing se dirige, luego, a destruir esta imagen que ha producido la efracción, lo más rápido posible, así como también la posible reaparición de la misma.
El debriefing puede ser llevado a cabo por personas que se desempeñen como socorristas, bomberos o psicoterapeutas, entrenados en dicho método. Equipos médicos-psicológicos son diligenciados sobre los lugares del drama y toman a su cargo inmediatamente a las víctimas. El trabajo en grupo ofrece un sostén mutuo a cada uno para diferenciarse con respecto al trauma; es decir, la forma en que cada persona ha sido afectada, es individual y pertenece sólo a uno mismo.
El trauma es siempre -al menos al principio- un sufrimiento insoportable, y el traumatizado presenta el riesgo de estar siempre ahí, presente, surgiendo del trauma de manera imprevisible. Por eso el debriefing consiste en hablar del hecho, hablar de uno mismo dentro de la situación traumática; esto permite que la imagen traumática se fragmente y pueda tejerse lazos, pedazo por pedazo con el resto de las representaciones psíquicas. Su efecto inmediato es frecuentemente espectacular: retorno del sueño, atenuación de las fobias, se retoma el diálogo con los otros y, en la mayoría de los casos puede evitarse la aparición del stress post-traumático. No obstante, podrá reaparecer el sufrimiento, lo que conlleva a la necesidad de empezar una psicoterapia más prolongada, pues un traumatismo presente puede también despertar otros más antiguos que se han fugado entre los huecos de nuestra memoria.

(Adaptado del artículo en francés “Debriefing” del Dr. Serge Hefez. Psychiatre. ESPAS.
http: www.serpsy.org/psy_levons_voile/psychotherapie/debriefing...









"DEBRIEFING”: EL PSIQUISMO FRENTE AL TRAUMA POR CATÁSTROFE

Por Patricia Martínez Llenas.


El traumatismo psíquico por stress mayor ocasionado en circunstancias de catástrofe, conocido como “TRASTORNO POR STRESS POSTRAUMATICO”, tiene y debe ser tratado rápidamente a través de una técnica de contención psicológica denominada “DEBRIEFING”

Tras todo evento de tipo catastrófico, como por ejemplo ha sido el doloroso evento en República Cromagnon, o el maremoto último de los países de Asia, o una toma masiva de rehenes por parte de terroristas chechenos como pasó en Rusia hace un tiempo, o algún accidente de características masivas y sangrientas, como así también los efectos de pos-guerra, vemos frecuentemente el accionar de equipos especializados haciéndose cargo del sufrimiento psicológico de las víctimas y de sus allegados.
Estos especialistas intervinientes, practican frecuentemente lo que se ha dado a conocer como el “debriefing”; que es una técnica de psicoterapia breve que orienta a prevenir y a superar las diferentes formas de stress que surgen luego de un evento grave, inesperado, violento o brutal, durante el cual la vida de las víctimas han estado en peligro.
Originalmente esta técnica fue utilizada por médicos militares, para luego ser perfeccionada y modificada para hacerla extensible a otras instancias a ser empleada por policías, bomberos, especialistas en salvatajes, y equipos médico-psicológicos especializados para actuar en estos casos.
Reaccionar ante un incidente traumático es un hecho normal, no se trata de una debilidad del carácter; aunque las víctimas puedan tener reacciones emocionales fuertes; no se consideran a éstos como casos psiquiátricos, pero es absolutamente necesario intervenir rápidamente para evitar que un acontecimiento terrible del cual no somos en nada responsables conduzca a las víctimas a un verdadero estado de stress permanente, que invada sus vidas durante años, y tal vez a lo largo de toda sus vidas.
Ante un evento catastrófico, la persona que haya sido testigo o víctima, es totalmente normal, que se sienta invadida por tensión emocional, crisis de lágrimas, angustia, agitación o sideración psicológica.
En dichos momentos hay una tendencia espontánea por tentar “hacer olvidar” al afectado ese acontecimiento que acaba de vivenciar; sin embargo, las personas que han sido alcanzadas por el traumatismo experimentan otra necesidad: la de contar incansablemente -segundo por segundo- las experiencias que han atravesado, de volver lo más precisamente sobre los hechos –lo visto, oído y sentido-; sobre las emociones experimentadas –miedo, desesperación, cólera, abandono- y, sobre los pensamientos que atravesaron su psiquismo. Vuelven a ver las escenas como si estuvieran ahí, y el recuerdo de los gritos, de los olores, de las imágenes parecen renacer o repetirse más verdaderos que en la memoria ordinaria.
Frente a esto, el debrienfing debe ser propuesto en las primeras 72 horas siguientes al evento traumatisante; en efecto, cuanto más precoz sea la intervención, mejores son las oportunidades y posibilidades de prevenir la aparición de un Stress Post-traumático, o de atenuarlo. La toma a cargo se hace frecuentemente en el lugar mismo de la catástrofe, en las escuelas o en los centros administrativos donde puedan acomodarse confortablemente. Si las víctimas se sumergen muy rápido en su medio familiar o amistoso, corren el riesgo de disimular su desarraigo y su desborde emocional para conformar a su medio, lo cual aumenta el riesgo de la parición de trastornos ulteriores.

EL PRINCIPIO DEL MÉTODO

El debriefing se practica individualmente o en grupo con las personas que han sido afectadas por la catástrofe, siendo excluidos todos aquéllos que son ajenos al hecho. Lo primero que debe hacerse, es permitir a cada uno rememorar lo más preciso posible, el traumatismo penoso que acaba de atravesar. O sea, el evento mismo que está en el centro de la entrevista; el cual será nuevamente recorrido a nivel de los hechos, de las emociones y de los pensamientos.
Las preocupaciones del sujeto, en el momento donde el traumatismo lo sorprendió, debe ser re-encontrado. Las horas que le han seguido serán objeto de una investigación precisa, tanto de los hechos como de los pensamientos que los acompañaron.
El trabajo terapéutico permite eso que se llama “abreacción”; es decir, una descarga de las emociones, luego es la verbalización de esas emociones, lo que permite liberarse del evento responsable.
La técnica del debriefing se apoya sobre el conocimiento de los mecanismos del traumatismo psíquico, el cual es una efracción (o fractura), una penetración en el interior del aparato psíquico de una imagen que no debiera encontrarse ahí: la imagen del Sí mismo como muerto.
Esta efracción provoca un estado de embrutecimiento o sideración (atontamiento) y, sobretodo, una disociación del pensamiento: una parte de los pensamientos continúa circulando libremente, permitiendo en apariencia adaptarse a la realidad presente; se produce entonces una hipervigilancia que permite estar en estado de alerta, un embotamiento de las emociones y una amnesia parcial que permite manejar el stress. Pero otra parte queda adherida alrededor de la imagen traumática, originando perturbaciones conocidas bajo la denominación de síndrome de repetición traumática: donde el sujeto revive las escenas indefinidamente como un filme que se reitera de manera circular. La angustia no aparece sino posteriormente, a posteriori, acompañando el síndrome de repetición o la amenaza de la aparición de esas imágenes traumáticas. Es esta angustia la responsable del estado de stress agudo que puede instalarse siguiendo al trauma, y puede acompañarse del sentimiento de culpabilidad por haber sobrevivido, o por no haber ayudado a los otros; de un sentimiento de rebelión o de venganza, de un sentimiento de incomunicabilidad con aquéllos que no han experimentado la misma experiencia que uno.
Pero el mecanismo de disociación hace que este síndrome de repetición pueda sobrevenir años más tarde, con la misma intensidad. El sentimiento de revivir el traumatismo antiguo es responsable de lo que se llama síndrome de stress post-traumático.
El debriefing se dirige, luego, a destruir esta imagen que ha producido la efracción, lo más rápido posible, así como también la posible reaparición de la misma.
El debriefing puede ser llevado a cabo por personas que se desempeñen como socorristas, bomberos o psicoterapeutas, entrenados en dicho método. Equipos médicos-psicológicos son diligenciados sobre los lugares del drama y toman a su cargo inmediatamente a las víctimas. El trabajo en grupo ofrece un sostén mutuo a cada uno para diferenciarse con respecto al trauma; es decir, la forma en que cada persona ha sido afectada, es individual y pertenece sólo a uno mismo.
El trauma es siempre -al menos al principio- un sufrimiento insoportable, y el traumatizado presenta el riesgo de estar siempre ahí, presente, surgiendo del trauma de manera imprevisible. Por eso el debriefing consiste en hablar del hecho, hablar de uno mismo dentro de la situación traumática; esto permite que la imagen traumática se fragmente y pueda tejerse lazos, pedazo por pedazo con el resto de las representaciones psíquicas. Su efecto inmediato es frecuentemente espectacular: retorno del sueño, atenuación de las fobias, se retoma el diálogo con los otros y, en la mayoría de los casos puede evitarse la aparición del stress post-traumático. No obstante, podrá reaparecer el sufrimiento, lo que conlleva a la necesidad de empezar una psicoterapia más prolongada, pues un traumatismo presente puede también despertar otros más antiguos que se han fugado entre los huecos de nuestra memoria.

(Adaptado del artículo en francés “Debriefing” del Dr. Serge Hefez. Psychiatre. ESPAS.
http: www.serpsy.org/psy_levons_voile/psychotherapie/debriefing...









jueves, 1 de noviembre de 2007

LA RELACIÓN DE DOMINACIÓN (DEL FRANCÉS RELATION D’EMPRISE)

Lic. Patricia Martínez Llenas


La relación de dominación es una forma de manipulación grave que constituye un real proceso de destrucción mental. La víctima no tiene más que una débil estima de ella misma, ha sido lesionada en lo más profundo de su identidad, el derecho de ser otro le está negado. Se encuentra rebajada por su dominador del estado de sujeto a ese de objeto. La víctima no puede replicar a la violencia que le es hecha, encerrada en la sumisión a su agresor insidioso que la subyuga y la apremia a través de comportamientos manipulatorios. Así, la víctima perciba esta violencia como una punición justificada por su estado de inferioridad y que la revuelta no hará más que amplificarlo.
El dominador tiene muy poca o ninguna conciencia de la violencia que inflige y un mínimo sentimiento de culpabilidad. Para la víctima, el pronóstico es sombrío y las secuelas psíquicas son profundas, pudiendo conducir al extremo justo del suicidio.
El discurso y el comportamiento del instigador –dominador- no tiene por finalidad el intercambio con el otro. Pero sí el levantamiento progresivo y solapado de las defensas de su víctima para llevarla a un estado de confusión próximo al trance. Este estado de conciencia suspendido es mantenido por el aprendizaje y la obediencia a comportamientos automáticos sostenidos desde una lógica de supervivencia frente a situaciones de impotencia, y por reglas sociales intangibles.
Así la renombrada psicoanalista Marie-France Irigoyen trata el tema de la relación de dominio en su libro “El acoso moral. La violencia perversa en lo cotidiano” (Le harcelement moral. La violence perverse au quotidien” de Editions Syros, Paris, 2001), libro resumido por Gladys Ndang en septiembre 2006.
Doctor en medicina desde 1978, Marie France Irigoyen se especializó en psiquiatría. Psicoanalista, psicoterapeuta familiar, anima desde 1985 seminarios de gestión del estrés en empresas. Luego se formó en victimología en los EEUU primero, luego en Francia donde presentó una tesis intitulada “La destrucción moral, las víctimas de los perversos narcisistas”. Centra entonces sus búsquedas sobre la violencia psicológica y publica en 1998 un ensayo “Le harcelement moral, la violence perverse a quotidien”, que conoce un inmenso suceso y se encuentra traducido en 22 lenguas. Es este ensayo el que se desarrollará inmediatamente en su libro de mismo título.
Un individuo narcisista impone su dominación para retener al otro, queriendo paralizar a su partenair poniéndolo en posición de incertidumbre: para estar seguro de quedar en posición de superioridad, el perverso narcisista constituye una asociación mortífera de denigración, los ataques subterráneos son sistemáticos.
La convención internacional de los derechos del niño considera como malos tratos psicológicos hacia los niños: la violencia verbal, los comportamientos sádicos y desvalorizantes, el rechazo afectivo, las exigencias excesivas o desproporcionadas en relación a la edad del niño. A veces dicho maltrato tiene la máscara de la educación, ya que la educación tradicional tiene por finalidad quebrar la voluntad del niño para hacerlo un ser obediente y dócil, por lo que los niños no pueden reaccionar dada la fuerza y la autoridad aplastante de los adultos educadores que los convierten en mudos y pueden asimismo hacerles perder la conciencia de realidad.
El acoso sexual es un paso en más del acoso moral. Si bien concierne a los dos sexos, la mayor parte concierne a mujeres agredidas por hombres, que frecuentemente son jerárquicamente superiores (profesor-alumna; médico-paciente)
Diferentes tipos de acosadores sexuales han sido descritos –todos teniendo en común un ideal de rol masculino dominante y actitudes negativas respecto de las mujeres y el feminismo. Diferentes categorías de acoso sexual fueron identificadas : el acoso de género, que consiste en tratar a una mujer de manera diferente porque es una mujer, con remarcas o comportamientos sexistas; el comportamiento seductor ; el chantaje sexual ; la atención sexual no deseada; la imposición sexual y el asalto sexual.
LAS RELACIONES PERVERSAS Y LOS PROTAGONISTAS
La influencia consiste, sin aumentar, a llevar a cualquiera a pensar, decidir o conducirse diferentemente a como lo haría espontáneamente. La persona que es blanco de esa influencia no puede consentir a priori libremente. El proceso de influencia está pensado en función de su sensibilidad y sus vulnerabilidades. Eso se hace a través de la seducción y la manipulación. Como en toda manipulación, la primer etapa consiste a hacer creer al interlocutor que él es libre, así se trata de una acción insidiosa que priva de libertad a aquél que está sumiso. No se trata, pues, de argumentar de igual a igual, pero sí de imponer, impidiendo al otro de tomar conciencia del proceso, impidiéndole de discutir o resistirse. Se le retira así a la víctima sus capacidades de defensa, se le retira todo sentido crítico, eliminando también toda posibilidad de rebelión. Encontramos aquí todas las situaciones donde un individuo ejerce una influencia exagerada y abusiva sobre un otro y sus respuestas.
¿Qué significa la palabra francesa “emprise” en este contexto de acoso moral y sexual?La emprise es un procedimiento de dominación sobre otro. La relación de dominio impide toda posibilidad de entrar en relación real con el otro en tanto que otro, diferente de si, manteniéndolo sumiso al grupo, prisionero y esclavo.
Se trata de fraude moral. Es la dominación intelectual o moral en una relación de dominación. El poder arrastra al otro hacia la dependencia. Se trata de debilitar al otro para dejar pasar mejor sus ideas. La relación de dominación puede ir hasta la captación del espíritu del otro como en un verdadero lavado de cerebro.
La dominación sólo existe en el campo relacional, es la dominación intelectual o moral, la ascendencia o influencia de un individuo sobre otro. La víctima es atrapada en una tela de araña, tenida a disposición, ligada psicológicamente, anestesiada. No tiene conciencia de haber sufrido esta efracción.
LA COMUNICAcION PERVERSa
El perverso narcisista toma un modo particular de comunicación hecha de actitudes paradojales, de mentiras, de sarcasmos, de irrisión, y de desprecio. La utilización de la relación de dominación se basa en procedimientos que otorgan la ilusión de una comunicación: una comunicación particular no hecha para reunir sino para alejar e impedir el intercambio. Esta distorsión en la comunicación tiene por finalidad la utilización del otro. Para que este otro continúe sin comprender nada de estos procedimientos en curso y así confundirlo más aun, hay que manipularlo verbalmente. Siendo no verbal, oculta, sofocada, la violencia transpira a través de los no dichos, los desentendidos, las reticencias, por lo que es vector de angustia.
Los diferentes métodos de comunicación que utiliza el perverso para dominar y desestabilizar a su víctima son:
Rechazar la comunicación directa: No hay jamás comunicación directa porque “No se discute con las cosas”. El rechazo al diálogo es una forma de decir, sin expresar directamente con las palabras, que el otro no le interesa o que no existe como tal.
Deformar el lenguaje: Se encuentra en los perversos, cuando éstos se comunican con sus víctimas, una voz fría, blanca, plana, monocorde. Es una voz sin tonalidad afectiva, que congela, inquieta, dejando aflorar los propósitos más anodinos como el desprecio y la irrisión. El mensaje de un perverso es deliberadamente vago e impreciso, tendiendo a la confusión. Otro procedimiento verbal habitual de los perversos es utilizar un lenguaje técnico, abstracto, dogmático, para arrastrar al otro a consideraciones que no comprende en absoluto, y por las cuales no osa pedir explicaciones por miedo a pasar por un imbécil. Ese discurso frío, puramente teórico, tiene por efecto el impedir a quién escucha, poder pensar y por lo tanto de reaccionar.
Mentir: Más frecuente que una mentira directa, el perverso utiliza de entrada un conjunto de desentendidos, de no dichos, destinados a crear un malentendido para enseguida explotarlo a su favor. Los mensajes incompletos, paradojales corresponden a miedos en la reacción del otro. Se dice sin decir, esperando que el otro haya comprendido el mensaje sin que las cosas hayan tenido necesidad de ser nombradas. Esas mentiras no pueden decodificarse la mayoría del tiempo sino que lo es a posteriori. Decir sin decir es una forma hábil de hacer frente a toda situación.
El perverso utiliza el sarcasmo, la irrisión y el desprecio: Brevemente, el perverso se burla de las convicciones de su víctima, de sus elecciones políticas, de sus gustos, la ridiculiza en público; la denigra delante de otros: la priva de toda posibilidad de expresión, se mofa de sus puntos débiles, hace alusiones de desobediencia sin jamás explicitarlas, pone en duda sus capacidades de juicio y de decisión.
El discurso paradojal esta compuesto de un mensaje explícito y de otro que es mal entendido, del cual el agresor niega la existencia. Esto es un medio muy eficaz para desestabilizar al otro.
Descalificar a alguien consiste en decirle y repetirle que no vale nada, hasta que este termine por prensarlo el mismo.
Dividir para mejor reinar: El goce supremo para el perverso es hacer cumplir la destrucción de un sujeto por un otro, y de asistir a este combate del cual los dos saldrán debilitados, y eso reforzará su omnipotencia personal.
Imponer su poder: Se está en la lógica del abuso de poder donde el más fuerte somete al otro. La toma de poder se hace a través de la palabra. Dar la impresión de saber más, de detentar una verdad “la verdad”. Se pone en marcha un funcionamiento totalitario, fundado sobre el miedo, que tiende a obtener una obediencia pasiva: el otro debe actuar como el perverso espera, debe pensar según sus normas. Ningún espíritu crítico es posible. Se trata de aniquilar, de negar toda diferencia. El agresor establece esta relación de influencia para su propio beneficio y en detrimento de los intereses del otro.

LA VIOLENCIA PERVERSA
Resistirse a esta relación de dominación, es exponerse al odio, En este estadío, el otro, que no existía como tal, sino como un objeto útil deviene en objeto peligroso del cual conviene desembarazarse a través de no importa que medio. La estrategia perversa se devela un buen día. El odio es mostrado! En el momento que la víctima da la impresión de escapársele, el agresor vivencia un sentimiento de pánico y de furor; se desencadena. Cuando la víctima expresa lo que siente, tiene que hacerla callar. Es una fase de odio en estado puro, extremadamente violenta, hecha de golpes bajos y de injurias, de palabras que rebajan, humillan, tornando en irrisorio todo eso que es propio del otro.
Esta armadura de sarcasmo protege al perverso de aquello que más teme, la comunicación. Todo lo que ya existía de forma subterránea aparece ahora un buen día. El trabajo de demolición deviene sistemático. No se trata aquí de amor que se transforma en odio como se tiende a creer, pero sí de apetencia o ganas que se transforman en odio; de no amor bajo una máscara de deseo, no por la persona misma, pero por eso tiene en más y que el perverso quisiera apropiarselo. Luego, es un odio oculto, ligado a la frustración de no poder obtener del otro lo que tanto deseaba. Cuando el odio se expresa francamente, es con la intención de destrucción, de aniquilación del otro.
EL AGRESOR
Los rasgos de la personalidad son muy comúnmente compartidos (egocentrismo, necesidad de admiración, intolerancia a la crítica) y no son por tanto patológicos.
La noción de perversidad implica una estrategia de utilización, luego de destrucción de otro, sin ninguna culpabilidad. Un perverso narcisista se construye asumiendo sus pulsiones destructivas.
Estas características son también comunes del Trastorno Antisocial de la personalidad.
Así el sentido de perversidad lo encontramos en la descripción que hace el DSM IV (Criterios Diagnósticos de los Trastornos Mentales de la American Psychiatric Association), tal como sigue :
A. Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:
1. fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
2. deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer3. impulsividad o incapacidad para planificar el futuro4. irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones5. despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás6. irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas7. falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros
B. El sujeto tiene al menos 18 años.
C. Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.
D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco.
Alberto Eiger intentó sobre eso dar la definición siguiente: “Los individuos perversos narcisistas son aquellos que, bajo la influencia de su Si grandioso, tratan de crear un vínculo con un segundo individuo, atacando particularmente la integridad narcisista del otro con el fin de desarmarlo. Atacando también el amor de Sí, la confianza en Sí, la autoestima y la creencia en Sí del otro. Al mismo tiempo buscan, en cierta forma, a hacer creer que el vínculo de dependencia al otro respecto a ellos es irremplazable y es lo que el otro le solicita.
La personalidad narcisista, según el DSM IV está descrita como sigue (presenta al menos cinco de las manifestaciones siguientes) :
Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).2. está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.3. cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.4. exige una admiración excesiva.5. es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.6. es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.7. carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.8. frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.9. presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.
El psicoanalista de renombre internacional Otto F. Kernberg, en su libro “LA AGRESION EN LAS PERVERSIONES Y EN LOS DESÓRDENES DE LA PERSONALIDAD” de Editorial Paidós, Buenos Aires, 1º edición 1994, en el cap. 5, pág. 117, considera que “hay también un grupo de pacientes ubicados en algún punto entre el trastorno narcisista y el antisocial, caracterizados por que yo he denominado el síndrome del narcisismo maligno (1984). Este síndrome se define por la combinación de 1) un trastorno narcisista de la personalidad; 2) conducta antisocial; 3) agresión o sadismo yo-sintónico –quiere decir que no genera angustia en el yo del agresor- dirigidos contra los demás o expresado en un tipo particular de automutilación triunfante o con intentos de suicidio, y 4) una fuerte orientación paranoide.”
¿Cuáles son las relaciones de la malignidad y la crueldad con el sadismo? Sartre escribió que la malignidad es tener la necesidad del sufrimiento de los otros para existir.
El psicoanalista R. Dorey ponía el acento sobre la relación de dominación, apropiación, desposesión. Neutralización del deseo del otro y abolición de la alteridad, sea por la seducción, sea por la fuerza.
Los perversos narcisistas son individuos megalómanos que se ponen como referentes, como marco del bien y del mal, de la verdad. Se les atribuye frecuentemente un aire moralizador, superior, distante. Aunque si ellos no digan nada, el otro se siente sorprendido en falta. Anteponen sus valores morales irreprochables dando una buena imagen de ellos mismos. Denuncian la malevolencia humana. Presentan una ausencia total de interés y empatía para los otros, pero desean que los otros se interesen a ellos. Todo les es debido. Critican a todo el mundo, no admitiendo ningún cuestionamiento y ningún reproche.
LA VICTIMA
La víctima es víctima porque ella ha sido designada por el perverso. Deviene en chivo expiatorio, es la responsable de todo el mal. Ella será de ahora en adelante el blanco de la violencia, evitando a su agresor una depresión o bien, un cuestionamiento. La víctima en tanto que víctima, es inocente del crimen por el cual va a pagar. No obstante, los propios testigos de la agresión la convierten en sospechosa. Todo pasa como si una víctima inocente no pudiese existir. Se imagina que ella consiente tácitamente o que ella es cómplice, conscientemente o no, de su agresión.
Lo propio de un ataque perverso, es de considerar las partes vulnerables del otro, ahí donde existe una debilidad o una patología. Cada indivuduo presenta un punto débil que será para el perverso un punto de enganche. Puede que esta falla sea justamente eso que el otro rechaza ver en sí mismo. El ataque perverso es entonces una revelación dolorosa. Eso puede ser un síntoma que el otro intenta banalizar, minimizar, y que la agresión perversa vendría a reactivar. Los perversos buscan en el otro el germen de la autodestrucción que es suficiente para activar una comunicación desestabilizante.
El funcionamiento perverso consiste en apagar toda marca de libido. Pues la libido es la vida. Es necesario, entonces, apagar toda marca de vida, todo deseo, también toda posibilidad de reaccionar. En la relación con los perversos, no hay simetría, pero sí dominación de uno sobre el otro, e imposibilidad para la persona sometida, de reaccionar y detener el combate. Es así cuando se trata realmente de una agresión.
Las consecuencias a largo término (en la víctima):
El shock se produce cuando las víctimas toman consciencia de la agresión. Hasta ese momento no eran desconfiadas, sino que estaban aún demasiado confiadas. Brutalmente, comprenden que han sido el juguete de una manipulación. Se encuentran desamparadas, heridas, todo se derrumba. La importancia del traumatismo viene del efecto sorpresa y de la falta de preparación, consecuencia de la dominación. Momento donde se mezclan el shock emocional, el dolor y la angustia. Es una sensación de efracción violenta, de sideración, de desborde, de hundimiento que ciertas víctimas describen como una agresión física « es como un puñetazo ». De ahí en más se organiza el complejo cuadro de estrés postraumático.
El síndrome de Estrés postraumático : [1]
Síndrome del TEPT –Trastorno por estrés postraumático, o PTSD –Postraumatic Stress Disorder o Desarrollo Psíquico Postraumático-, este otro concepto que se acopla, es el de “SIDERACION PSIQUICA” *(a) entendiendo como tal a un estado psicológico de atontamiento, de un trastocamiento o devastación (bouleversement), de los puntos de referencia del sujeto, cuando es impactado por el evento traumático.

Dicho impacto produce a nivel intrapsíquico una suerte de “efracción” –o fractura- del sistema de para-excitación (como Freud lo explicara, es el sistema de defensa que protege al psiquismo de un exceso de excitación, que evita el desborde de estímulos displacenteros que son resentidos como un aumento insoportable de afecto angustioso), siendo esta efracción la responsable de colocar al sujeto en confrontación con la “realidad de la muerte”, o con la “imagen del Sí Mismo muerto”.

La Sideración Psíquica, es el verdadero momento de desestructuración yoica, y el inicio de procesos psicopatológicos, que operan fundamentalmente bajo el predominio de la disociación o clivaje de las representaciones, ya que una parte de los pensamientos continúa circulando libremente, permitiendo en apariencia adaptarse a la realidad presente.
Se produce entonces una hipervigilancia que permite estar en estado de alerta, mientras que un embotamiento de las emociones y una amnesia parcial permiten manejar el estrés. Pero otra parte queda adherida alrededor de la imagen traumática –disociada-, originando perturbaciones que luego de cierto tiempo de transcurrido el evento traumático –a posteriori, o aprés-coup-, se organizan y consolidan bajo el nombre de síndrome de repetición traumática. Así el sujeto revive las escenas traumáticas indefinidamente como un filme que se reitera de manera circular.

Estos elementos descritos, se combinan dinámicamente constituyendo el:
“Síndrome del Trastorno por estrés postraumático”, en el que podemos advertir la presencia de las siguientes manifestaciones, que son expresiones directas de la irrupción masiva de emergentes de proceso primario, como modalidad de funcionamiento psíquico preponderante:
Ø Reacciones inmediatas de estrés
Ø Evocación de la muerte
Ø Ausencia de mediación a través de las palabras (ausencia de palabras)
Ø Experiencia particular originada en la pérdida de dos referentes, del tiempo (no saben más su edad...) y del espacio (no saben más dónde se encuentran, desorientación temporoespacial, confusión inmediata o diferida...)
Ø Inhibición (no neurótica), sideración
Ø Mirada escópica de imágenes traumáticas (de la pulsión escópica entendida como la pulsión de mirar con cierta fascinación imágenes de fuego, explosión, las imágenes son traumatisantes)
Ø Imágenes auditivas (ruidos de explosión, gritos, voces...)
Ø Imágenes olfativas (olor químico...) Imágenes táctiles (horripilación, sensaciones corporales, carne de gallina...)
Ø Trastornos de funciones vitales: pérdida de apetito, trastornos del sueño, como el despertar frecuente, pesadillas, o una hipersomnia que permite un “refugio en el soñar”
Ø Trastorno del humor hacia la tristeza; melancolía con culpabilidad; labilidad del humor; trastornos del carácter con agresividad, violencia. La persona afectada es portadora de un sentimiento de terror, que conlleva un riesgo de suicidio importante, y/o una vivencia de la nada, de aniquilación.

Este nuevo estado de desequilibrio mayor se produce a expensas de la anterior integridad y homeostasis psicológica, rompiendo sus cadenas asociativas y sus representaciones intrapsíquicas, fragmentando a éstas en pedazos, siendo las imágenes traumáticas la que ahora ocupan el centro de la escena, volviendo como pensamientos intrusivos, pesadillas, angustias incontrolables, fobias, etc.

La sideración psicológica, será pues, el estado de mayor indefensión y vulnerabilidad donde anclarán luego (del aprés-coup), las diversas manifestaciones del trastorno por estrés post-traumático.
[1] Mariano N. Castex “El Daño en Psicopsiquiatría Forense”, Ed. AD-HOC, 2º edición Julio 2005. Cap.XV “Daño psíquico: otra mirada” págs. 201-209 de la autora Patricia Martínez Llenas.

*(a) El término "sideración psiquica", que es utilizado en técnicas proyectivas y en psicoanálisis por la escuela francesa en general, hace referencia a un estado de inhibición psíquica mayor, donde prácticamente el bloqueo asociativo es total, o sea, el sujeto, guarda silencio frente a los estímulos presentados a través de las distintas láminas, sea del Rorschach, o del TAT, sus tiempos de respuesta o de latencia inicial para dar una respuesta, son larguísimos, justamente porque está inhibido en sus procesos asociativos; los silencios son numerosos, en general la producción verbal está muy restringida. Esto se acompaña generalmente de manifestaciones de ansiedad, que a nivel del comportamiento, se observan como mímicas, rictus de angustia, sudación, actitud petrificada. Este mismo estado, lo describen como reacción de inhibición, o bloqueo, o sideración, frente a la experiencia psicotraumática, que luego deviene en trastorno por estrés postraumático. Por lo tanto, la “sidération psychique”, es un galicismo, que adaptado a nuestra lengua como “sideración psíquica”, es utilizado en la explicación psicoanalítica de los estados por estrés postraumático.